Posteado por: tucidides | 25 octubre 2009

Víctima de la improvisación

Cuando se inauguró en 1955, la Caribbean Petroleum estaba en el sitio ideal

Por Yaritza Rivas / yrivas@elnuevodia.com

El desparrame urbano que rodea la refinería Caribbean Petroleum Corp. (CAPECO), cuyos tanques que almacenaban gasolina, diesel, jet fuel, lubricantes y aceites explotaron el viernes de madrugada, fue construido luego que el lugar se fundara en lo que hoy se conoce como la Urbanización Industrial Luchetti en Bayamón.

Las operaciones de la refinería, que entonces se llamaba Caribbean Refining Corporation, comenzaron en 1955 con el propósito principal de suplir combustible a las plantas de la Autoridad de Energía Eléctrica localizadas en Palo Seco y San Juan, según indica la página electrónica de CAPECO.

Para entonces, era escasa la infraestructura en el área. Goya apenas empezaba sus operaciones cuando se establecieron en Bayamón para 1954.

“Cuando esa área comenzó a desarrollarse, era una zona compuesta por lotes de Fomento Industrial”, dijo Ivelisse Rivera, portavoz de Goya.

Sin embargo, Rivera advirtió que la empresa ubicó su operación inicial de 20,000 pies cuadrados en un lote privado.

Para Félix Aponte, profesor de planificación de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, la ubicación original de la refinería era “correcta”.

“Estaba en un área no poblada que no tenía posibilidades de desarrollo”, explicó al detallar que era una zona inundable por donde pasaban los ríos Bayamón y Río Hondo.

Pero vale recordar que para ese momento, Puerto Rico vivía el programa industrial conocido como “Manos a la Obra”. Durante este periodo la Isla experimentó un acelerado proceso de industrialización. Esta modernización produjo efectos desfavorables, como por ejemplo en la planificación urbana.

“La nueva economía requería una reorganización espacial del campo a la ciudad. Esto supuso un crecimiento paralelo de la industria manufacturera y de los espacios urbanos alrededor”, dijo Aponte.

Una vez los ríos fueron canalizados, entonces se empieza a construir alrededor. Lo que para Aponte fue un “error”.

El planificador José Rivera Santana coincide y explica que la cercanía de zonas residenciales con grandes emporios industriales que manejan combustibles y químicos peligrosos forma parte del uso ineficiente del terreno y sin seguir normas adecuadas de planificación.

Rivera indicó que este desparramamiento urbano es el resultado de la presión que ejercieron los artífices del desarrollo en el Gobierno y en las agencias reguladoras durante segunda mitad del pasado siglo.

“El desparramamiento urbano es producto de la aprobación indiscriminada de permisos y de cambios de zonificación por la presión que ejercieron los desarrolladores y el sector financiero sobre el Gobierno y la agencias reguladoras. Toda esa anarquía se realizó arriesgando la seguridad de las comunidades y sin valorar los efectos catastróficos, ambientales y económicos que esa aprobación de permisos pudiera tener en el futuro”, dijo el planificador.

Pedro Carrión, líder comunitario quien preside el Corredor del Yaguazo, proyecto de base comunitaria que se dedica a la educación ambiental, conoce los riesgos de vivir cerca de la refinería.

“Siempre hemos sabido que vivimos sobre una bomba de tiempo”, admitió el hombre de 47 años que se crió en la comunidad de Juana Matos en Cataño.

Carrión conoce los peligros a que se expone al vivir, junto a sus dos hijos universitarios y su esposa, cerca de la refinería y la termoeléctrica de Palo Seco. Aún así prefiere quedarse en el barrio donde creció.

Pues aunque reconoció que muchos de los residentes de la zona no tienen los recursos para mudarse, a otros residentes, como él, los ata un vínculo. “Amamos la comunidad, es el lugar de uno”, concluyó el vecino de Juana Matos.

Miguel Díaz Román colaboró con esta historia.

Fuente: http://www.elnuevodia.com/victimadelaimprovisacion-630269.html

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