Posteado por: tucidides | 31 diciembre 2009

36 años con Cayey

Transcrito según el texto original e inédito de Don Pedro “Yin” Rolón.

Para el año 1578, se fundó el pueblo de Coamo.  Los pueblos de Cayey y Cidra quedaron bajo su jurisdicción, o sea que pasaron a ser dos barrios más de Coamo.  Doscientos años más tardes, más o menos para el año 1773, vino a gobernar nuestra isla un coronel llamado Don Miguel Abad de Muesas.  Este fundó una aldea en Cayey la cual llamó Cayey de Muesas.  En esta aldea había alrededor de 350 personas, pero ellos progresaron rápidamente y se convirtieron en un pueblo importante.

Se dice que mucho antes de Don Miguel fundar la aldea, llegó un grupo de pobladores al lugar que hoy se llama el pueblo de Cidra.  Al llegar esta gente, se encontraron con un paisaje muy lindo.  Allí había tierras fértiles, muy buen clima, ríos, quebradas y bella flora.  Así que les encantó y decidieron establecerse allí.  Se le ocurrió ponerle nombre al lugar, y como encontraron mucha siembra de la fruta llamada Cidra, decidieron nombrar al pueblo la Sierra de la Cidra.

Mientras tanto, Cayey continuaba superándose y cobrando importancia.  La Sierra de la Cidra solo estaba comenzando.  No había caminos, ni doctores ni medicinas.  Solo comían lo que se cosechaban y escaseaban los alimentos.  Tampoco había iglesia ni cura y l agente moría sin confesarse, según su religión.

Sólo había un camino entre Cayey y Cidra que basaba por el barrio Rincón.  Este camino era muy peligroso y había que pasarlo a caballo o a pié.  Además los ríos Arroyato y La Plata siempre crecían por las constantes lluvias e impedían el paso.  Así que era imperativo separarse de Cayey y fundar un pueblo.  Mientras tanto la Sierra de la Cidra trataba de sobrevivir como podía.

Se acercaba el año 1700 y para esta fecha Puerto Rico no había sido azotado por ninguna tormenta.  La última tormenta que azotó Puerto Rico fue 12 de septiembre de 1615, y ya estábamos cerca de 1780.  El 14 de octubre de 1780 fuimos azotados por uno de los más grandes huracanes que se llamó el Gran Huracán.  Todo Puerto Rico sufrió sus consecuencias, pero muy especialmente nuestros pobladores, al estar allí solos en la Sierra.

Se dice que para esta fecha, ya la Sierra de la Cidra contaba con 157 habitantes.  Más tarde llegaron otros tres, uno de Cayey- de apellido García, otro de Caguas, también de apellido García y un tercero de Guaynabo llamado Don Manuel del Rosario.  Este llegó a ser un hombre importante pues sirvió como alcalde interino. Con estos tres constituyen las 160 personas que se comprometen a convertir la Sierra de la Cidra en un pueblo, separándose de Cayey.

Pasados cinco años más, llegó otro huracán el 25 de septiembre de 1785 que le llamaron el huracán sin nombre.  Para esa fecha ya la población sobre pasaba las 700 personas.  La gente que visitaba les gustaba mucho el lugar y se quedaban, así seguía aumentando la población.

Hubo 19 años de bonanza sin huracanes.  Así que durante estos años tuvieron oportunidad para sembrar, cosechar, construir, criar ganado y mantenerse preparados para cualquier otro ciclón que llegase a azotarles.

Ya para el año 1800, todos unánimes planeaban como separarse de Cayey y constituirse en pueblo.  Los 19 años son huracanes terminaron, y el 21 de septiembre de 1804 llegó uno llamado San Mateo.  Para éste, ellos estaban bastante preparados y no sufrieron tanto las consecuencias.

Llegó el 1805, y para finales del año 1806 se sintieron preparados para hacerle frente a la idea de convertirse en pueblo.

Buscando la persona adecuada, para quien los dirigiera, encontraron a un jíbaro llamado Don Victoriano de Rivera, quien al consultarlo aceptó la propuesta.  Sin perder tiempo, él averiguó todos los requisitos que España exigía para la petición de un pueblo.  Estos siempre tenían un mismo patrón.

Los requisitos eran: tierras llanas para la siembra, tierras semi-llamas para la crianza de ganado, lugares frescos para vivir con ríos y quebradas, contar con 15 o más parejas ya establecidas, una iglesia con un cura y monaguillo, una escuela con maestra, una alcaldía, cementerio y carnicería.

Todos los requisitos tenían que ser firmados ante 5 o 6 testigos, y ser presentados ante el tribunal español.  Luego, tenían que esperar a que el tribunal contestara.

Mientras esperaban por la respuesta del tribunal, que tardó algún tiempo, Puerto Rico nuevamente fue azotado por el peor huracán en la historia.  Este entro por el este de la isla, y tardó 52 horas sobre Puerto Rico y salió por el oeste.  Esto sucedió en los días 17, 18 y 19 de agosto de 1807.

Nuestra isla quedó completamente devastada.  Con esta situación, la Sierra de la Cidra perdió toda esperanza y pensaba que Dios los había abandonado; pero no fue así pues un año más tarde, el 2 de agosto de 1808, recibió Don Víctor un comunicado donde les informaban que su petición para el pueblo había sido aceptada.  Fue motivo de júbilo y celebración, aunque aún les faltaba la certificación, pues después de haber sido aceptados, necesitaban ser certificados.

El día 26 de abril de 1809, al fin recibieron la certificación como pueblo.  Así es que Cidra fue llamada la ciudad de la eterna primavera.

Le agradezco a Don Pedro “”Yin” Rolón su gran aportación a la historia oral de Cidra durante los últimos 70 años.  Estaremos eternamentes endeudados con usted.

Alex G. Rivera

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