Posteado por: tucidides | 6 marzo 2010

CEUTA, MELILLA y las Islas JAAFARIAS, enclaves marroquíes ocupados por España

LA POSICIÓN OFICIAL DEL REINO DE MARRUECOS

Relatado por El Idrissi en su “descripción de África y España” “… y llegamos a Ceuta, la hermosa caída”, se le dio ese nombre porque está construida en una península rodeada por el mar en todo su contorno, excepto hacia el poniente, de manera que sólo queda un istmo de un ancho menor al tiro de flecha. El mar que baña sus paredes al norte se llama “mar de Bosoul”. La leyenda histórica sostiene que el primer fundador de esta ciudad fue SEBT IBN SAM IBN NOE. Ceuta es un puerto excelente al abrigo de todos los vientos.

En la Edad Media, Ceuta se distinguió por su gran desarrollo económico. Punto de encrucijada y mercado importante de las caravanas provenientes del Sahara y de una gran actividad industrial de Andalucía, los Almoravíes y los Almohades. Elemento decisivo de progreso y prosperidad, de potencia como así también del esplendor que conocía el Marruecos de la época.

Para el comercio europeo, Ceuta ha cumplido el rol de proveedor y cliente al mismo tiempo. Era una de las ciudades más hermosas y grandes de todo el Mediterráneo, de acuerdo a una descripción del geógrafo EL IDRISSI (Charif Ahmed El Idriss, historiador y geógrafo marroquí nacido en Ceuta, vivió en el siglo XIV.), que vivió a comienzos del siglo XIV, poco antes de su caída en manos de los portugueses en 1415.

El centro industrial y comercial se encontraba en el istmo, al oeste del Canal. Pero hacia el oeste habían surgido nuevos barrios desbordándose ampliamente sobre el continente. Allí se encontraba “el Afrag”, residencia administrativa merinida, el “Barrio extranjero”, que los europeos llamaban el “Foundouq de Genoie”. Grandes depósitos construidos, silos enterrados y agrupados por sector y por calles, talleres de la madera, la piedra, el cuero y el coral, molinos de agua, hoteles, bebederos, baños y mezquitas …

Era la época de su expansión, cuando España iniciaba una nueva etapa de navegación y comercio importante en el Mediterráneo. La única fórmula conveniente de ocupar las vías tradicionales era a través de la conquista de los territorios por donde pasaban. En esta óptica, Ceuta, por su riqueza y proximidad, era el objetivo inicial y un intentado de ejecución habría sido efectuado por cruzadas llamadas “Calcurini”.

A comienzos del siglo XIII, Ceuta estaba en el apogeo de su preponderancia comercial y militar. Un Sultán de Marruecos, El Mamoun (merinida), murió de pena por la pérdida de la importante plaza que dirigía las comunicaciones de España hacia el Maghreb y era al mismo tiempo la ciudad más comerciante de sus Estados.

Por su parte, España preparó una cruzada equipando una flota que se presentó ante Ceuta en la segunda mitad del mes de agosto de 1234.

La ciudad marroquí no sólo fue defendida por los musulmanes. Los comerciantes genoveses, de gran influencia en Ceuta, donde sus establecimientos habían adquirido gran expansión, se organizaron junto al gobernador para la defensa de la ciudad. La armada Castellana se batió en retirada ante la coalición ítalo-marroquí.

Sin embargo, los genoveses obligaban al gobernador marroquí a indemnizarlos por los perjuicios sufridos por sus comercios ocasionados por las cruzadas. Ante la negativa del gobernador, los genoveses insistieron. La metrópoli italiana tomó partido en defensa de sus conciudadanos, y una escuadra genovesa bloqueó a Ceuta durante varios meses (1234-1235), retirándose luego de haber recibido de la ciudad una contribución de guerra de 400.000 dinares de oro, alrededor de 500 millones de francos franceses antiguos.

Los europeos aportaban a Ceuta metales, paños, telas, tejidos de lujo; los marroquíes, a su vez, proveían a Europa de los productos de sus tierras: lanas, cobre, cera, trigo. En cuanto al azúcar, Ceuta producía en abundancia. “El cultivo de la caña de azúcar” todavía no había sido abandonado en Marruecos en el siglo XV. La conquista portuguesa de la ciudad en 1415, marcó la detención brusca del comercio de Ceuta transformándose pronto en una simple plaza de refugio y una base de operaciones militares, lo que continúa siendo actualmente en manos de los españoles.

La actual Ceuta Moderna, convertida en puerto franco, y cordón aduanero, corta el Marruecos de tierras adentro: ya no guarda nada de su antiguo esplendor. Marruecos la reivindica con sobrada razón y España persiste en considerarla como parte integrante de la provincia de Cádiz. Cinco siglos de presencia cristiana redujeron a menos de un cuarto el número de marroquíes habitantes de la ciudad, contra una gran mayoría de españoles. Las grandes mezquitas del pasado dejaron lugar a las iglesias, así como los cementerios, los mercados árabes (souks), las escuelas (medersas) y los palacios moriscos desaparecieron para hacer surgir las construcciones europeas y los bares andaluces que han dado a este puerto marroquí el aspecto de una ciudad costera corriente.

El historiador León el Africano (Ibn Al Wazan) que vivió en el siglo XIII, la describió como una ciudad antigua rodeada por una muralla de piedra, que encerraba una ciudadela muy fuerte, una mezquita, un baño y bazares. Exportaba los minerales de hierro de Beni Said, así como perlas, corales, y era el punto de desembocadura de la ruta de las caravanas que unía Sijilmassa y el Mediterráneo.

En 1493 Abouabdillah Al Ahmar, último rey moro de Granada, desembarcó cerca de Melilla para instalarse en Fez. Cuatro años más tarde, Melilla fue ocupada por los españoles hasta nuestros días.

I- Reivindicaciones marroquíes sobre las dos Ciudades y las Islas Jaafarias usurpadas.

Desde la independencia, las ciudades de Melilla y Ceuta figuran entre las reivindicaciones de Marruecos para la conclusión de su integridad territorial.

1) En el plano internacional

Frente a las tergiversaciones españolas, Marruecos había resaltado desde un principio ante las instancias internacionales, la Declaración Común del 07/04/1956, por la cual el ocupante había “reafirmado su voluntad de respetar la unidad territorial de Marruecos” y se comprometía a tomar “todas las medidas para hacerlo efectivo”.

En este marco, Su Majestad el Rey había recordado en 1961 en Belgrado, durante la Cumbre de los no-alineados, la presencia colonial española en Marruecos.

Las legítimas reivindicaciones sobre las dos ciudades usurpadas y las Islas vecinas recibieron, en el seno de la comunidad internacional, un amplio y fuerte apoyo. De este modo:

El Consejo de Ministros de la Organización de la Unidad Africana adoptó, durante su 24º Sesión Ordinaria, llevada a cabo en Addis-Abeba del 13 al 21 de febrero de 1975, la Resolución Nº CM/Res. 389 XXIV relativa a los enclaves coloniales en la costa del Norte de Marruecos”. En el primer párrafo el Consejo “expresa su entera solidaridad con el Reino de Marruecos por la recuperación de los enclaves coloniales de su costa norte”.

Por su parte, el Consejo de la Liga de los Estados Árabes adoptó, durante su 63º sesión ordinaria llevada a cabo en El Cairo del 4 al 26 de abril de 1975, la Resolución Nº 2334 por la cual decidió “sostener de manera absoluta las reivindicaciones del Reino de Marruecos por la recuperación de Ceuta y Melilla, las Islas Jaafarias y los peñones de Alhucemas y Vélez.

El Consejo Islámico de los Ministros de Relaciones Exteriores adoptó durante la 6ª sesión ordinaria llevada a cabo en Jeddah del 12 al 15 de julio de 1975, una Resolución por la cual decidió “dar un apoyo total al Reino de Marruecos en su reivindicación por la recuperación de su soberanía sobre las ciudades de Ceuta y Melilla y las Islas que le son anexadas”.

Por último, la Conferencia de los Países No-Alineados que se llevó a cabo en Lima (Perú) del 25 al 30 de agosto de 1975, declaró que “los Países No-Alineados expresan su pleno apoyo a las reivindicaciones del Reino de Marruecos por la recuperación de su jurisdicción territorial sobre las ciudades de Ceuta y Melilla, Islas y enclaves” y solicitó “a España iniciar negociaciones directas con Marruecos a fin de tomar medidas para su restitución inmediata”.

2) En el plano Bilateral

Atento por preservar los lazos seculares con España, la diplomacia marroquí optó por la negociación bilateral. Esto explica la no inscripción de nuestras dos ciudades usurpadas en la lista de los territorios no autónomos aprobada por le Comité de los 24 de la ONU, a pesar del apoyo potencial que puede esperar Marruecos ante la Comunidad internacional.

De este modo, Marruecos vinculó la descolonización de Ceuta y Melilla con el regreso de Gibraltar a España. Pero, luego de los cambios intervenidos a partir de 1986 en el litigio hispano-británico sobre el Peñón y la entrada en vigencia de la ley sobre los extranjeros que transformó a las poblaciones de los dos enclaves marroquíes en extranjeros dentro de su propio territorio, nuestro país abandonó esta tesis solicitando la constitución de una célula de reflexión sobre los dos presidios coloniales.

Al no tener respuesta estas propuestas, tanto España como Marruecos convinieron, tácitamente, en no iniciar nada que cuestionar el statu quo. El Partido Socialista, a pesar de las presiones de que fue objeto, no había aceptado el otorgamiento del status de autonomía a los dos presidios coloniales y propuso en cambio “una carta municipal amplia” excluyendo de las atribuciones de los presidios coloniales ciertas competencias, entre ellas el poder legislativo.

II- Posición del Gobierno español

Antes de las elecciones de 1993

Acusado por la oposición de obstaculizar la aplicación de la quinta disposición transitoria de la Constitución española de 1978, que prevé explícitamente la posibilidad para Ceuta y Melilla de constituirse en “Comunidades Autónomas”, el Gobierno Socialista debió presentar ante el Congreso en febrero de 1986, dos proyectos de “status” para Ceuta y Melilla que ampliaban las competencias municipales de las dos ciudades. Estos textos fueron inmediatamente rechazados por la oposición por inconstitucionalidad (vicios de forma y de fondo). La reacción del Gobierno marroquí no se hizo esperar para manifestar “sus más extremas reservas sobre toda legislación unilateral que pudiera modificar los datos del litigio territorial subsistente entre ambos países referente a los enclaves, todavía bajo ocupación española, en la costa norte marroquí”. Las reservas de nuestro país apuntaron también a la disposición del proyecto del status de Ceuta que incorpora al islote marroquí de Toura (llamado “Isla de Perejil”) en el proyecto del PSOE en el territorio municipal de Ceuta.

En 1988, el Partido en el Poder presentó dos nuevos proyectos de status de autonomía para los dos enclaves, pero en el fondo, representan siempre status municipales mejorados.

Por otra parte, el proyecto de ley presentado por el Partido Popular autorizando a Ceuta y Melilla a constituirse en comunidades autónomas expuesto el 29/10/91 ante el Congreso español no fue retenido.

Después de las elecciones de 1993

Después de las últimas elecciones legislativas en España durante las cuales el PSOE perdió la mayoría absoluta en el Parlamento, la perspectiva del otorgamiento del status de autonomía ya no parece presentar dudas. El Gobierno español ya no está en condiciones de oponerse a la presión de los partidos de derecha apoyados por los partidos nacionalistas. Esta situación ha favorecido la conclusión de un acuerdo sobre los proyectos de textos finales sobre los status de autonomía de Ceuta y Melilla entre el PSOE y el Partido Popular, luego de largas negociaciones.

Las enmiendas a las que han recurrido los diferentes grupos parlamentarios ante la comisión constitucional del Congreso fueron rechazadas con excepción del pedido de designación de los Presidentes de las dos nuevas “comunidades” por el Rey Juan Carlos I.

Cabe recordar que dichos proyectos fueron aprobados el 02/09/94 por el Consejo de Ministros español y respectivamente el 27/12/94 y 22/02/95 por el Congreso de diputados y el Senado españoles. Éstos permitirán a las dos ciudades colonizadas tener nuevos órganos de auto-gobierno a partir del 28/05/95, a pesar de la no satisfacción de las instancias dirigentes de la ciudad de Ceuta que presentaron un recurso ante el “Defensor del Pueblo” para informar a la Corte Constitucional. (el Defensor del Pueblo es una institución independiente que tiene como función sensibilizar a los Poderes ejecutivo y legislativo en ciertas acciones en contradicción con el espíritu de la Constitución).

Sin embargo, en sus reuniones con los responsables marroquíes, las autoridades de Madrid confían que el statu quo en las dos ciudades está conservado aunque la terminología haya cambiado. Al respecto, las mismas autoridades sostienen en sus declaraciones oficiales, especialmente en los medios de comunicación españoles, la hispanidad de los dos enclaves.

III – El resurgimiento del asunto de Ceuta y Melilla ante los Forums Internacionales

Habiendo remarcado que los intentos en el plano bilateral fueron en vano para la recuperación de nuestras dos ciudades colonizadas y a pesar de las promesas de las autoridades de Madrid sobre los límites de las competencias de las nuevas “comunidades”, la diplomacia marroquí se mostró convencida de que el debate ya no debe referirse al status de los dos presidios coloniales con respecto al derecho interno español sino con respecto al derecho internacional y por lo tanto, la solicitud marroquí debe referirse a la descolonización de Ceuta y Melilla y no el statu quo o el cambio de status hacia la autonomía.

De acuerdo con este espíritu, el Dr. Abdellatif Filali, Primer Ministro, Ministro de Asuntos Extranjeros, renovó el 29/09/94 ante la Asamblea General de las Naciones Unidas la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla y pidió en esa circunstancia un proceso de descolonización similar al reservado para Hong Kong, Macao y Gibraltar. Esta actitud fue la continuación del Discurso Real del 03/03/94 en el cual Su Majestad el Rey subrayó que “la solución no podía esperar demasiado para poner fin a una situación anacrónica”.

Por otra parte, los parlamentarios árabes en su Declaración final, en ocasión de la 6ª Conferencia de la UPA que se llevó a cabo entre el 4 y 5 de abril de 1995 en Rabat, hacen un llamamiento a España “a retirarse de los territorios marroquíes de Ceuta y Melilla solicitándole de aceptar la creación de una “célula de reflexión para encontrar una solución a este problema que garantice la soberanía y los derechos de Marruecos y los intereses de España”.

Pero, después de cierto tiempo de reclamar por la recuperación de Ceuta y Melilla ante las instancias regionales e internacionales, Marruecos reclamó al mismo tiempo una solución bilateral como lo ha destacado el Primer Ministro, Ministro de Asuntos Extranjeros y de la Cooperación en su presentación del programa de Gobierno el 05/03/95 afirmando que “la proposición de Su Majestad el Rey sigue siendo el mejor medio para debatir el futuro de Ceuta y Melilla”.

IV — La Comunidad Europea y el Asunto de Ceuta y Melilla

Reservas marroquíes luego de la adhesión de España a la C.E.E.

Al firmar el 26/05/88 con la CEE el Protocolo del Acuerdo de Cooperación, luego de la adhesión del Reino de España a la Comunidad, el Gobierno marroquí llevó a conocimiento de la CEE “que ninguno de los compromisos subscriptos por el Reino en calidad de Acuerdos (antes citados) cualquiera sea su interpretación, podrá tener consecuencias jurídicas sobre la posición del Reino de Marruecos con relación a Ceuta y Melilla”.

En abril de 1988, la Representación Permanente de Marruecos ante las Comunidades Europeas había notificado a la Secretaría General del Consejo de las Comunidades Europeas para llamar la atención de la CEE sobre la posición de Marruecos referente al status territorial de los enclaves dentro del contexto de la adhesión de España a la CEE, que se hizo efectiva desde el 1º de enero de 1986.

Sin embargo, estas quejas marroquíes expresadas mediante reservas encontrarán una respuesta en la carta del 03/06/85 dirigida por Claude Cheysson, entonces Presidente de la Comisión de la CEE al señor Karim Lamrani, ex Primer Ministro, relativa al status jurídico de Gibraltar, por una parte, y de Ceuta y Melilla, por otra parte, con respecto a la Comunidad.

En dicha carta, Cheysson había precisado, entre otras cosas, que Gibraltar y Ceuta y Melilla están sometidas a regímenes basados en los mismos principios; comprenden derogaciones similares a leyes y prácticas comunitarias en virtud de situaciones y regímenes particulares que gobiernan las relaciones entre estos territorios y los miembros de la comunidad concernientes. Estas derogaciones reflejan, en consecuencia, la situación preexistente a la adhesión de los Estados en cuestión y traducen esta situación en el plano del derecho comunitario.

Posición de la OTAN frente a los dos enclaves

La decisión de la OTAN de no incluir a Ceuta y Melilla en el “paraguas defensivo” de la Alianza Atlántica es aun más significativa políticamente. Y se une a la de la Unión de Europa Occidental, cuyo Secretario General había declarado en octubre de 1998, que en caso de conflicto militar relativo a estas dos ciudades, la UEO no tomará una posición y que las fronteras de dicha Unión están limitadas al norte por la RFA y al sur por el Estrecho de Gibraltar.

Ceuta y Melilla y los Acuerdos Schengen

Luego de la entrada en vigencia, a partir del 26/03/95, de los Acuerdos de Schengen, los responsables de nuestro país así como las fuerzas políticas marroquíes comenzaron a interrogarse sobre el régimen de aplicación de estos Acuerdos en las ciudades de Ceuta y Melilla, consideradas por los signatarios como las fronteras sur de los países europeos.

Ante esta situación y en una Declaración publicada el 05/04/95, los partidos de la Koutla lanzaron un llamamiento a la UE a fin de diferir la integración al Espacio Schengen de los dos enclaves usurpados, las islas del litoral mediterráneo, entre ellas los peñones de Baddis y Nkor así como el archipiélago de las islas Jaafarias, a fin de evitar de dar el carácter colonial a esta parte del Reino todavía bajo dominio extranjero.

A este respecto, la Unión Europea aun no se ha expedido, sin embargo, el Gobierno español ha dado precisiones según las cuales “el régimen existente durante los últimos años continuará aplicándose a los marroquíes con deseos de trasladarse en Ceuta y Melilla”.

Todas estas tomas de posición reafirman, sin duda, los logros — de los que no se puede dudar ahora que son irreversibles — y con respecto a los cuales Madrid ha adoptado un bajo perfil y no ha buscado “oponerse” a los derechos de Marruecos para no comprometer sus derechos en este caso en materia de delimitación de los espacios marítimos en mediterráneo sobre el Peñón.

V — Problema del contrabando a partir de los dos presidios coloniales ocupados

El status privilegiado que España continua otorgando, con gran cantidad de capitales, sobre todo proveniente de la Comunidad, a Ceuta y Melilla, le permiten establecer allí una comunidad española importante gracias a medidas financieras y fiscales favorables. Sin embargo, constituyen para Marruecos, en tanto que puertos francos, el origen de consecuencias nefastas para la economía nacional; de este modo los productos alimenticios y los artículos electrónicos, de contrabando, no sólo se limitan a invadir las zonas fronterizas sino que se propagan a través de todo el territorio nacional.

Para atenuar la gravedad de este flagelo, el Gobierno de Su Majestad el Rey ha tomado una serie de medidas, especialmente la deducción de los derechos de aduana de esos productos que son introducidos ilegalmente en el Reino y la instauración de un control rígido fuera de las zonas limítrofes de los dos enclaves usurpados.

Para nuestro país, estas medidas sólo revisten un carácter provisorio dado que el remedio para esta situación consiste en el regreso de esta parte del territorio nacional, aun bajo el dominio español, a la madre patria.

En consecuencia y de acuerdo a este análisis reciente de este problema colonial que existe todavía en el norte de Marruecos en vísperas de siglo XXI y luego de 39 años de independencia, nuestro país a través de su Rey ha manifestado en más de una ocasión su determinación de sólo recurrir a medios pacíficos para recuperar los “presidios coloniales” y poner así fin a este diferendo entre países vecinos y amigos, reconociendo los intereses y derechos adquiridos por los españoles establecidos en estos territorios.

LA POSICIÓN COLONIALISTA ESPAÑOLA

http://personal.redestb.es/javicalde/index.html

Especificidad de Melilla en el Contexto Internacional, especialmente en la relación española con Marruecos.

Carmen García Miranda. Politóloga especializada en Relaciones Internacionales e investigadora

en el Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Granada

“Hay que tomar como punto de partida que la realidad hoy en día de los territorios de Ceuta y Melilla es compleja y evolutiva. Existe una preocupación sobre el futuro económico de ambas ciudades, ya que sus entornos de referencia están evolucionando aceleradamente.

Para conocer por tanto dicha realidad necesitamos de los fenómenos internacionales. Cualquier estudio socio-económico se extendería a las magnitudes clásicas de la economía, el comercio y otros factores del entorno económico, sin embargo el caso de Melilla y Ceuta tiene una perspectiva adicional y es la cuestión sobre la situación política internacional

Melilla y su entorno. Aspectos Internacionales

Es claro que Melilla goza de una marcada singularidad en el contexto del territorio español, derivada tanto de la historia como de la geografía, y que esas condiciones específicas tienen una importante dimensión internacional: ésta se refiere no sólo a la relación con el Reino de Marruecos con el que limita en gran parte de sus fronteras, sino también a las condiciones de vinculación con las entidades supranacionales a las que España está ligada, como son la Unión Europea, la Alianza Atlántica y la Unión Europea Occidental.

Por ello los elementos de base para el análisis de la problemática internacional relativa a Melilla podrían relacionar como sigue:

a) Por un lado el carácter de parte integrante del territorio español.

b) Por otro la relación con el Reino Alauita.

c) Y por último las peculiaridades en relación a la vinculación española con las entidades supranacionales.

Respecto del territorio español:

En lo relativo al carácter de parte integrante del Estado Español, con cabe discusión alguna ya que no se concibe hoy en día una modificación constitucional que afecte a la unidad e integridad del territorio del Estado. Por tanto, si planteamos la cuestión de si Ceuta y Melilla van a pertenecer bajo soberanía española, la respuesta es clara y afirmativa.

Relación con Marruecos:

En cuanto a la relación con el Reino de Marruecos, asistimos reiteradamente a una reivindicación por parte de este país sobre los territorios de Melilla y Ceuta, cuya soberanía española no reconoce y considera que no constituyen sino una merma de su propia integridad.

Vamos a analizar un breve antecedente histórico de esta reivindicación. Ya en el siglo III el territorio norteafricano era una provincia de la España Romana que llevó el nombre de <<nova Hispania Ulterior Tingitana>>. Más tarde, Tánger fue capital de la provincia ducal hispano-visigótica de África. Después de la Reconquista, Ceuta volvió a ser española en 1.415 y Melilla en 1.497. La soberanía española sobre Ceuta y Melilla, y el carácter hispano de éstas, es anterior al nacimiento de Marruecos como estado.

En diversos Acuerdos Internacionales la soberanía española de estos territorios ha sido reconocida por las diferentes autoridades marroquíes a lo largo de los siglos XVIII y XIX, y éstos a su vez han sido internacionalmente reconocidos por la declaración Franco-Británica del 8 de abril de 1.904, por la Convención Franco-Española del 3 de octubre de 1.904 y por el tratado de Fez (Protectorado).

Sin embargo, y a pesar de todo esto, las discusiones con Marruecos sobre Ceuta y Melilla, y las islas adyacentes tienen una larga historia. La primera confrontación moderna hispano-marroquí por ambas ciudades se produjo en 1.961 con motivo de la retirada de las tropas extranjeras de Marruecos. España y Francia habían logrado imponer al sultán Mohamed V, en las negociaciones que precedieron a la emancipación de 1.956, que se admitiese la permanencia en suelo marroquí de importantes contingentes de tropas de los dos países. España aguantó hasta agosto de 1.961, fecha en la que retiró de Ceuta y Melilla la última bandera de la legión que quedaba en Marruecos, siguiendo el ejemplo francés.

Posteriormente al rey Hassán II le preocupó más la aparición de un régimen revolucionario en Argelia, por la influencia que pudiera tener sobre el Nacionalismo marroquí. Prueba de ello es que el 6 de julio de 1.963, tuvo lugar un encuentro entre el General Franco y el rey Hassán II, cuyas conclusiones principales (recogidas en el famosos “Espíritu de Barajas”) no reflejaban sino la postergación por parte del monarca marroquí de sus reivindicaciones territoriales sobre Melilla y Ceuta con lo que pretendía así aliviar sus tensiones con España.

Aún así la cuestión de Ceuta y Melilla fue pospuesta, pero no olvidada ya que se utilizó como medio de presión para resolver las cuestiones del Ifni (1.969) y del Sáhara Occidental (que culminaría en 1.975 con la Marcha Verde).

En 1.982 Marruecos presentó oficialmente ante distintos Organismos Internacionales (La Liga Árabe, La Conferencia Islámica y la O.U.A.) la reivindicación de Ceuta y Melilla. Incluso en el contexto de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Marruecos ha mencionado este tema (y la última hace apenas dos años, en la 49ª sesión) cuando el Primer Ministro planteó el asunto de la “descolonización de Ceuta y Melilla”. El Gobierno Español contestó ante dicha Asamblea que ambas ciudades son territorios españoles representados en el Parlamento Nacional en las mismas condiciones que el resto de sus compatriotas. A pesar de las reivindicaciones, Marruecos nunca ha iniciado el procedimiento formal para una supuesta “descolonización de Melilla”, en función de la resolución 1514 (XV) del 14 de diciembre de 1.960 de Naciones Unidas, porque España no había incluido estas dos ciudades (cosa que si hizo con Ifni y el Sahara Occidental) así como Gran Bretaña con Gibraltar) en la lista de territorios no autónomos del Consejo de Fideicomisos, manteniéndose así que ambas son parte integrante del territorio español.

En realidad el interés de Marruecos por estos territorios se basa más en su posible utilización como medida de presión o como baza negociadora en sus múltiples relaciones de pesca, comercio, inmigración, etc. con España y con la UE. Además la ONU y la OUA se preocupan hoy más de problemas de pacificación o integración de África que de supuestas “colonizaciones”.

En la actualidad se asiste, no obstante, a un fenómeno irreversible de avance poblacional, aspecto que podría facilitar algún día la calificación de las ciudades como un hecho colonial, a la vez que haría posible una determinada mayoría política. Este avance (población de origen marroquí) se produce bajo la titularidad de DNI (Documento Nacional de Identidad) y la plena consideración de nacionales españoles.

Paralelamente a esto, el desarrollo institucional ha estado detenido mucho tiempo. En su día se perdió la oportunidad de aprovechar la situación natural de su integración en Andalucía. Hoy por fin (aunque con muchas peculiaridades), existe un Estatuto de Autonomía (Ley Orgánica 2/1995 de 13 de marzo, BOE 14 de marzo), lo que les otorga la plena consideración de ambos enclaves como Ciudades Autónomas.

Toda esta indefinición ha explicado las vacilaciones en el terreno económico. No se puede ignorar que el futuro económico de cualquier territorio está vinculado a ese entorno, por tanto la dependencia natural del espacio interior es innegable. Es la raya fronteriza, la que altera la integración territorial, que abriría un desarrollo económico natural.

Esta realidad impulsa a la búsqueda de una situación estable de futuro, que evite la decadencia económica. Se han discutido varias tesis al respecto:

Seguir más o menos igual: situación actual con modificaciones.

Reformar radicalmente el status. Solicitar la plena integración en la Unión Europea (y Aduanera) con todo lo que eso conlleva en materia de impuestos, gravámenes, etc. Habría que buscar entonces nuevas alternativas de desarrollo económico.

Situación de singularidad con respecto al resto del territorio español: paraíso fiscal, etc.

Conclusiones

En este sentido la Ciudad de Melilla, enlace de dos continentes, se alza como puerta natural de salida de Europa y entrada a África. Y ésta particular situación geográfica le viene otorgando, desde siempre, una importancia vital. Melilla puede y debe por ello, convertirse en un enclave imprescindible, como base de aprovisionamiento, punto de reunión y contacto, centro comercial y financiero, verdadera puerta de África y puente con Europa.

De forma interrumpida desde su incorporación a la Corona de Castilla en 1.947, y gracias a la pluralidad cultural de su población, ha sido un ejemplo de tolerancia; un pequeño territorio donde conviven cuatro religiones, cuatro etnias en perfecta armonía: Cristianos, Musulmanes, Judíos e Hindúes, comparten poco más de doce kilómetros cuadrados de territorio español, bañados por el Mediterráneo en el Norte de África. Además de éstos pueblos, ya pasaron por ella Fenicios, Griegos, Cartagineses, Romanos, Bizantinos, Vándalos y Árabes. Y ha sido este constante ir y venir de pueblos lo que la ha dotado de una personalidad propia y peculiar, donde se demuestra que en la unión de las culturas están las mejores oportunidades.

Por todo ello, tiene que servir de punto de referencia en el largo camino iniciado en el entorno de Mediterráneo, basado en la consecución de un mayor entendimiento gracias a la convivencia y al desarrollo de programas conjuntos. En este entorno en el que ha de desenvolverse, ha de encontrar su opción económica , tomando como base este carácter de puente entre la Unión Europea y el Magreb, por su condición de Ciudad Española, Europea, Mediterránea y enclavada en el Norte de África.”

Fragmento del libro “Estatuto de Autonomía y Régimen fiscal de Melilla”.

Capítulo 7: “Especificidad de Melilla en el contexto Internacional”.

Extraido de Andalucía Libre

Fuente: http://identidadandaluza.wordpress.com/2008/10/03/ceuta-melilla-y-las-islas-jaafarias-enclaves-marroquies-ocupados-por-espana/

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