Posteado por: tucidides | 14 abril 2010

¿Habló de cultura el señor gobernador?

Katsí Yarí Rodríguez Velázquez

Las expresiones hechas por el gobernador de Puerto Rico Luis Fortuño en la entrevista realizada recientemente sobre el espacio que ocupa la cultura en su gestión gubernamental reviven las preocupaciones que por años han manifestado los gestores culturales y artistas del país. Desde la gestión gubernamental, la cultura sigue ocupando un espacio marginal en el desarrollo de la sociedad puertorriqueña. Aún cuando internacionalmente la importancia de la cultura como medio y condición del desarrollo social y económico de las naciones se consolida, en Puerto Rico el estado no forma parte de tal consenso. A juzgar por las acciones tomadas por esta administración en torno al sector cultural y las respuestas brindadas por el gobernador en la entrevista que comentaremos a continuación dan por sentado el que la propuesta de hacer de la cultura parte integral de la vida de todo ciudadano puertorriqueño presentada en la plataforma de gobierno del PNP no es más que una irrealizable promesa de campaña.

¿Qué es cultura y qué es turismo?

Al preguntársele sobre el presupuesto anual del gasto público en cultura, Fortuño señaló la imposibilidad de concretar tal información. Según él, es imposible saber si una inversión hecha en actividades culturales como las ferias de artesanías, las cuales reciben fondos de múltiples agencias como fomento industrial y turismo, es una inversión en turismo o en cultura, porque ¿qué es cultura y qué es turismo? El mal sabor dejado por esta interrogante manifestada por Fortuño en repetidas ocasiones a lo largo de la entrevista revela varios puntos a discutirse sobre la significación de la cultura para el gobierno de Puerto Rico.

En principio, la incapacidad para responder cuál es el presupuesto del gasto público en actividades culturales da cuenta del total desconocimiento que en Puerto Rico se tiene del sector cultural tanto en materia cuantitativa como cualitativa. La importancia que conlleva el desarrollo de sistemas de indicadores culturales tanto para conocer el consumo y producción cultural de la Isla como las necesidades del sector y sus actores no ha sido tomada en cuenta por el gobierno de Puerto Rico. Y es que la indiferencia del gobierno ante este desconocimiento responde a la concepción de cultura tan limitada de la que parte. Aún cuando ésta y las pasadas administraciones del país han hablado sobre la importancia que bajo sus mandatos ocupa la cultura para el quehacer integral de la Isla, en la práctica hemos sido testigos de la carencia de una política cultural por parte del gobierno que defina a la cultura como un agente de cambio y desarrollo socio económico y a su vez establezca una agenda concreta que brinde coherencia, efectividad, alcance y continuidad a las instituciones culturales del país para un mejor desempeño en servicios culturales a los ciudadanos.

“La idea es que la cultura ocupe un espacio en lo que es turismo” así  expresó el gobernador. Al parecer, éste no está al tanto del reconocimiento de la cultura como derecho universal con lo cual se hace ostensible la responsabilidad estatal de garantizar el acceso a bienes culturales y la participación en la vida cultural del país a todos sus ciudadanos. La cultura es el proceso por medio del cual las personas le atribuyen sentido a sus vidas en la cotidianidad a través de comportamientos, acciones y aspiraciones. Como bien señala Jesús Martín Barbero en su Relatoría sobre las Casas de Cultura en Colombia, cultura es lo que somos capaces de vivir, crear y recrear permanentemente. Al apreciar la riqueza de la cultura como proceso, se revela  lo limitante que resulta reducir su alcance a lo referente a las artes y la afirmación nacional. Entender su amplitud hace manifiesto que, como proceso de generación de sentido tanto individual como colectivo, es agente de cambio e instrumento para la gestación de convivencia.  Por lo tanto, la crítica que aquí se hace al gobernador por sus expresiones sobre la cultura vista como turismo intenta clarificar el espacio abarcador de la cultura en la sociedad.  Una inversión en turismo tiene implicaciones culturales en la medida que las campañas turísticas establecen una narrativa sobre el país como atractivo a los visitantes. De hecho, las inversiones estatales en turismo son reconocidas como un punto importante en el desarrollo de la política cultural de un país. Sin embargo, en la medida en que la  narrativa impulsada por tal inversión no sea inclusiva y no responda a los imaginarios de los ciudadanos sino a una visión exótica del país o, se concentre en la atracción al mayor número de personas a la Isla en función de un mayor crecimiento económico sin tomar en cuenta la participación y el apoyo a la programación ofrecida por parte de la población local, nos enfrentamos a un atentado a la riqueza de la vida cultural del país  y a la participación de la ciudadanía en ésta.

Además, ha sido constatado que los proyectos turísticos que más han rendido fruto en términos de desarrollo sostenible han sido aquellos que se concentran en mejorar la programación de actividades y proyectos culturales que son de gran arraigo para la población local para así atraer al turista por la vida cultural que en el país se da.

Señor gobernador, una inversión en turismo es una inversión en cultura y su finalidad debería responder más allá de beneficios económicos a criterios de responsabilidad social tanto para el turista como para los puertorriqueños y puertorriqueñas.

Educación artística

Ante las preguntas sobre educación artística, Fortuño se concentró en esquivar las críticas a su gestión por los recientes despidos de profesores de arte en el Departamento de Educación diciendo que no son ciertos y argumentando que la realidad de la que nadie habla es el aumento en la tasa de deserción escolar en el sistema de educación pública. Por el contrario, hay dos realidades de las que el gobernador no hace mención. Primeramente, nos referimos a la poca importancia curricular que se le atribuye al arte y a la educación artística en el sistema de educación, realidad que él mismo constata más adelante en la entrevista apoyando el énfasis curricular del sistema público brindado a las ciencias y matemáticas. Ciertamente, el conocimiento en materias como las ciencias y las matemáticas es de suma importancia pero la exaltación de estas dos materias frente a las demás porque nuestro sistema de educación depende de fondos federales y el gobierno federal impulsa el énfasis en ciencias y matemáticas, eleva nuevas preocupaciones sobre la razón de ser de las políticas educativas que se implementan y su conformidad con las necesidades reales de nuestros estudiantes. De igual forma, eludir el valor de una educación integral que contemple la importancia de las artes y las humanidades como parte de la formación educativa de los niños y jóvenes puertorriqueños es negar el mérito de valores puestos en práctica mediante su estudio como el respeto, la sensibilidad, la creatividad y el desarrollo de un espíritu crítico.

Por otro lado, al parecer el gobernador no está al tanto de que los programas de arte en las escuelas han sido precursores en el logro de una mayor retención escolar al brindar a los estudiantes destrezas de disciplina, sentido de pertenencia a un grupo y sobre todo el deleite de tener experiencias de creación y expresión artística al punto de continuar estudios superiores en arte.

Cultura, juventud y espacios públicos

Más adelante en la entrevista, el gobernador señala que la cultura en su gestión gubernamental, además de herramienta para el turismo, es concebida como instrumento para alejar a los jóvenes de entrar en problemas por medio de actividades culturales. Como ejemplo sólo pudo hacer  mención de dos programas instaurados por su administración: Música 100×35 y un programa piloto en Loíza con clases de baile, música y deportes luego del horario de clases. Ciertamente, la importancia de programas que brinden a los jóvenes espacios de expresión y creación artística es innegable. Sin embargo, esperar que la cultura sea un agente milagroso que erradique la criminalidad y otros problemas a los que se enfrentan los jóvenes a causa de problemas sociales que se traducen en hondas desigualdades sociales y económicas sin trabajar a la par con esos problemas es errado. Pertinente resultaría en estos momentos que el gobierno se enfoque en mejorar la posición que ha tomado en relación a la juventud, la cual se ha enfrentado a una criminalización y usurpación del espacio público aludiendo a una generalizada actitud de irresponsabilidad.

La eliminación de actividades como las Noches de Galería, el altercado ocasionado por la policía con los estudiantes universitarios en Río Piedras y la política de “retomar las calles” liderada por el gobernador a través  del aumento de vigilancia policial y patrulleo de la guardia nacional en las calles, evidencian  la preponderancia por la penalización y el miedo más que por la generación de espacios de convivencia. Pero aún cuando estas prácticas de vigilancia y “mano dura” se han intensificado, la tasa de criminalidad continúa en aumento y a ésta se le suma la desconfianza de la ciudadanía en las instituciones que conforman el gobierno. Un proyecto responsable para retomar las calles debe girar en torno a una mayor oferta de actividades culturales, a cosas tan simples como el alumbrado de las calles, a la creación de parques, al involucramiento de las comunidades en proyectos de renovación urbana, es decir, un retorno de las personas al espacio público generando cruces, cercanías, convivencia entre la gente.

Artistas y políticas culturales

Por último, la respuesta del gobernador en torno al lugar que debe ocupar el artista dentro de la administración del país es a nuestro entender la más alarmante, por lo que valdría la pena analizarla con detenimiento. La respuesta del gobernador fue la siguiente: “El hecho de que alguien tenga una vena artística, que trabaje a tiempo completo o parcial, no impide que pueda ser partícipe completo de la toma de decisiones o de la resolución de problemas. Ahora, no tenemos recursos ilimitados para que una persona no tenga una función específica. Si en el proceso esa persona – por tener esa sensibilidad- pueda aportar pues fabuloso.” Esta respuesta  aclara cualquier duda sobre la indiferencia del gobierno sobre el papel de la cultura para el desarrollo del país.  La expresión “el hecho de que alguien tenga una vena artística”, esa referencia biológica, devela la falta de reconocimiento del proceso de formación y profesionalización de los artistas. Pero la indiferencia acrecienta. Lo que podría ser una respuesta inclusiva y abierta a canales de diálogo, se revela como todo lo contrario, “no tenemos recursos ilimitados para que una persona no tenga una función específica.”, es decir, zapatero a su zapato, la función de los que poseen una vena artística no es compatible a la toma de decisiones de la administración gubernamental. Y continúa, “si en el proceso esa persona puede aportar”, nótese el que en ningún momento el gobernador utiliza la palabra artista, “pues fabuloso”, o sea, si puede bien y si no, también, su participación no es pertinente.

Señor Fortuño, inmerecido y lamentable es que no reconozca la pertinencia de la participación de los artistas en la toma de decisiones.   Éstos, además de sensibilidad, han mostrado un compromiso genuino con las comunidades del país por lo que cuentan con un gran conocimiento de las necesidades de éstas y ha sido desde dichas necesidades que han desarrollado proyectos comunitarios en los que el arte se ha destacado como instrumento de superación, visibilidad y sanación. Dinámica que en muchos sentidos contrasta con la implementada por el gobierno la cual impone proyectos que muchas veces no tienen ningún sentido con la realidad de la comunidad y por esto no generan arraigo alguno. De igual forma, la voluntad y compromiso de los artistas con su trabajo les ha conducido a levantar redes de solidaridad y autogestión de las que el gobierno tiene mucho que aprender.

En definitiva, es muy lamentable el que no exista visión suficiente para reconocer el valor de la participación de los artistas en la toma de decisiones. Los aportes que la creatividad podría brindar tanto a la credibilidad en las instituciones del gobierno, como a la manera de hacer política en Puerto Rico son inmensos y totalmente necesarios para recuperar la esperanza y lograr formalizar un verdadero proyecto de país. Hasta que el gobierno de Puerto Rico no entienda la importancia de la cultura en el desarrollo de la sociedad, se hará más difícil contestar a la mayor de las interrogantes ¿cuál es el Puerto Rico al que aspiramos?

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Fuente: http://mapacultural.wordpress.com/2010/04/12/%C2%BFhablo-de-cultura-el-senor-gobernador/

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