Posteado por: tucidides | 11 mayo 2010

Abolición de la Fuerza de Choque

Por Francisco Moscoso

Catedrático de Historia

Domingo 09 de Mayo de 2010 01:40

El empleo de la Fuerza de Choque por diversos gobiernos de Puerto Rico, así como las acciones de dicha división policíaca aun no ha sido objeto de investigación sistemática histórica. Mas, al echar una ojeada a varios eventos en que ha intervenido en las últimas décadas salta a la vista la contradicción entre la existencia de un cuerpo policíaco de tal naturaleza y los principios democráticos y de derechos civiles en que se funda la sociedad y el gobierno.

En 1981, por ejemplo, la Universidad de Puerto Rico (UPR) fue escenario de una huelga estudiantil de grandes proporciones contra el alza de la matrícula. El gobierno de turno aplastó los reclamos justos utilizando la Fuerza de Choque. En la edición del 26 de noviembre de 1981, en el periódico El Nuevo Día, la agresión policiaca fue reportada en estos términos: “En los precisos momentos que el líder máximo del movimiento huelguista, Roberto Alejandro, procedía a someter para aprobación de la Asamblea Estudiantil una propuesta de acuerdo al conflicto universitario, la Fuerza de Choque – macanas, pistolas y rifles en mano – procedió a desalojar a los estudiantes de la Avenida Ponce de León, frente a la Universidad, porque el vehículo desde don Alejandro se dirigía a la masa estudiantil estaba sobre la acera violando una Ley de Tránsito”.

En mayo de 1982, cientos de familias pobres ubicadas en el lugar que llamaron Villa Sin Miedo, en Río Grande, porque fueron tratadas oficialmente como “invasores de tierra” (“rescatadores”, desde otra óptica) fueron desalojadas brutalmente por la Fuerza de Choque. La acción policiaca contra ellas, que no se inmutó ni por la presencia de niños, incluyó empujones, macanazos, golpes y asfixia por gases lacrimógenos. Una docena o más de humildes casuchas de madera fueron incendiadas. Los periodistas observaron cómo, al salir grupos de dos o tres policías de las casuchas, quedaban prendidas en llamas.

El 22 de junio de 1998, la Fuerza de Choque la emprendió a macanazos e hirió gravemente a obreros en el Metro Office Park durante la Huelga del Pueblo, contra la privatización de la Telefónica. En marzo de 2006, trabajadores vinculados al sindicato de la UTIER llevaron a cabo una manifestación pacífica en la inauguración de la Ruta 66 protestando, entre otras cosas, contra el entonces proyectado impuesto del IVU. Contra ellos fue lanzada la Fuerza de Choque.

El lunes 2 de marzo de 2009, según reportó Laura N. Pérez (Noticias Online, 8/3/2009), agentes de la Fuerza de Choque atacaron a los residentes y manifestantes de la Comunidad Villa del Sol, en Toa Baja. Entre los agredidos figuraba la líder comunitaria Maritza de la Cruz, quien estaba en su octavo mes de embarazo. Como se sabe, dicha villa constituía una comunidad pobre de más de 200 viviendas que también fue objeto de desalojo. ¿Qué era lo que hacía falta, la fuerza bruta policiaca o la voluntad de dialogar civilizadamente y encontrar una solución adecuada, como sucedió después?

Y en la mañana del 4 de mayo de 2010, un pelotón de la Fuerza de Choque irrumpió a empujones y macanazos por el portón de la Avenida Barbosa que da acceso a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, contra los estudiantes que han mantenido una huelga en defensa de la educación universitaria pública desde el 21 de abril. Contrario a la versión policiaca, de que los estudiantes impedían la entrada a profesores o funcionarios que querían entrar, la reportera del canal 6 Mayra Acevedo, quien a su vez fue agredida junto al camarógrafo que la acompañaba, la desmintió afirmando que los visuales prueban lo contrario.

Este más reciente incidente de la huelga estudiantil que se ha extendido a todo el sistema de la UPR, pone de manifiesto una vez más lo equivocado del empleo de la fuerza bruta por parte del gobierno que sea y la necesidad de atender los reclamos justos de la ciudadanía no solamente mediante el diálogo, sino con soluciones concretas a las que se puede llegar racionalmente. Para que esa práctica social y clima democrático puedan prosperar hace falta tomar diversas medidas, una de las cuales hace tiempo es la abolición de la Fuerza de Choque.

La experiencia histórica ha demostrado que los gobiernos en Puerto Rico, desde el siglo XX hasta el presente, han ejercido el poder alegando representar los derechos individuales, sociales y democráticos básicos. Contradictoriamente, en no pocas ocasiones lo han ejercido mediante la represión brutal de los trabajadores, los estudiantes, las comunidades pobres, los opositores políticos y la ciudadanía en general, empleando la deshumanizante institución policíaca de la Fuerza de Choque.

En una sociedad basada en los derechos humanos individuales y sociales básicos, y la soberanía del pueblo y la democracia, resulta incompatible e inadmisible que un ser humano ejerza la fuerza y la violencia, y mucho menos de forma brutal, contra su semejante y compatriota. El Estado que representa la sociedad con el contenido civilizado enunciado, tiene el deber de poner en práctica dichos principios de convivencia social y pacífica.

La institución de la División de Operaciones Tácticas de la Policía, conocida generalmente como la Fuerza de Choque, constituye una instancia de terror estatal contra la sociedad y de formación y entrenamiento enajenante humano, incluso para los propios policías pertenecientes a él, convirtiendo a sus integrantes prácticamente en monstruos. Por algo es que cada vez que se ponen en acción lo menos que les llaman es abusadores.

No es con la política del terror, venga de donde venga, que se solucionan los problemas de la sociedad. La Fuerza de Choque de la Policía debe abolirse terminantemente. Puerto Rico podría dar el primer ejemplo.

La huelga y la protesta no es un crimen, es un derecho social y democrático. Surge como resultado del crimen de los que gobiernan y ocupan posiciones de autoridad o dirección de ignorar y no atender los reclamos de la sociedad. El diálogo y la tolerancia que debe prevalecer, a su vez, se complementa con acuerdos y soluciones justas concretas.

Fuente: http://www.vocero.com/culimnistas/5105-abolicion-de-la-fuerza-de-choque.html

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