Posteado por: tucidides | 17 mayo 2010

Un grave error de cálculo de la administración

16 Mayo 2010

El Gobierno subestimó de mala manera la capacidad de los estudiantes

Por Benjamín Torres Gotay/ btorres@elnuevodia.com

Hace no mucho, recuérdese, los eventos que están aconteciendo en la Universidad de Puerto Rico (UPR) no eran más que una de las frecuentes protestas estudiantiles a las que deberíamos ya estar acostumbrados, con un grado especial de simpatía ésta, sin duda, y, contrario a otras, basada en reclamos concretos, en su faz justos y planteados de maneras muy originales por un grupo de muchachos y muchachas muy seriecitos y articulados.

Al principio, sigamos recordando, la protesta estuvo concentrada en Río Piedras,  con algunas reverberaciones en otros recintos, pero, en aquel momento, sin demasiados aspavientos. Al principio también, la administración universitaria tuvo a los representantes autorizados de los estudiantes sentados a la mesa de negociaciones y, según se cuenta, en algún momento estuvieron de verdad a punto de llegar a unos entendidos que hubieran permitido la solución del conflicto.

Demos un salto, ahora, de apenas unas cuantas semanas y nos toparemos con un panorama radicalmente distinto: el principal recinto universitario de la UPR está cerrado por lo que resta del semestre y todo el verano, en todas las unidades del sistema, incluso las más dóciles, ha habido en un momento u otro genuinas turbulencias y, ahora mismo, podemos atestiguar cómo la fiebre de la protesta se está extendiendo como fuego en pasto seco mucho más allá de los recintos universitarios.

¿Cómo, es hora de que nos preguntemos, un conflicto que en principio estuvo tan localizado y basado en unos pocos y en el fondo simples reclamos estudiantiles se ha extendido y agravado de tal manera que en tan poco tiempo se ha convertido en el mayor desafío popular al que ha tenido que hacer frente la actual administración?

Mirando fríamente los acontecimientos nos encontramos con una respuesta bastante simple: la administración falló en leer la escritura en la pared, se equivocó en todos sus cálculos y, sobre todo, creyó que iba a ser capaz de rendir a los estudiantes por miedo, por cansancio o por ambas.

La administración subestimó absolutamente la resistencia de los estudiantes, su capacidad para comunicar al país la legitimidad de sus reclamos y para granjearse la solidaridad de un público que hace mucho tiempo no sentía el ardor de una causa que realmente le inspirara y que la ha encontrado en los muchachos y muchachas que plantean nada más y nada menos que quieren una universidad para todos y que responden con pétalos y cánticos a las amenazas que laten en su entorno 24 horas al día.

Como consecuencia de estos errores de cálculo, la administración ha cometido varios errores monumentales, el más grave de los cuales ha sido, hasta el momento, la inexplicable decisión de prohibir que se le llevaran alimentos y suministros a los estudiantes que acampan en el Recinto de Río Piedras y la insólita acción de agredir y arrestar a los padres que, a pesar de dicha orden, hicieron lo que hubiera hecho cualquiera en su situación: desafiar lo que tuviera que desafiar para su hijo o hija coma y beba.

Además, mandó a rodear el recinto de la malquerida Fuerza de Choque, lo cual ha sido interpretado como una permanente amenaza de que en cualquier momento vendrán los macanazos, incluso por los que no simpatizan del todo con los reclamos de los estudiantes y en el fondo puede que nunca ni les haya importado la UPR.

Estas acciones no sólo galvanizaron la militancia estudiantil justo cuando empezaba a dar muestras de cansancio. También lograron que el ánimo de protesta contagiara a otros sectores del país, incluyendo al liderato obrero, que estaba como mareado desde que despidieron casi 20,000 empleados públicos sin que pudieran articular ninguna respuesta a ello y que ahora encontró al fin la coyuntura para convocar el paro nacional del que tanto habían hablado sin poderlo llevar a cabo.

El resultado ahora es una inmensa masa descontenta y exacerbada, que aprovecha la coyuntura del conflicto en la universidad para también entonar sus cánticos y tirar sus pétalos y para plantear, de paso, reclamos que durante el pasado año y medio tuvo guardados muy en el fondo de la maleta de la conciencia sin haber encontrado hasta este momento la vía por la cual darle cauce.

Fuente: http://www.elnuevodia.com/ungraveerrordecalculodelaadministracion-705435.html

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