Posteado por: tucidides | 15 junio 2010

Días de Huelga, momentos de lucha

June 15, 2010

Por: Yarelys Rivera Rodríguez
De: Especial para Diálogo

Días de huelga y momentos de lucha capturados a través de un lente inquieto desde adentro y desde afuera. Días de huelga tiempo de crear y aprender. Momentos de lucha, de defender la educación pública de un país que yace enfermo y le han recetado una medicina amarga, bioequivalente y expirá. A través de los días, los estudiantes han dado cátedra de lo que es luchar, de lo que es creer en un Puerto Rico mejor y educado. Y a esta fuerza estudiantil se le han unido generaciones de apoyo que se han reunido frente al portón, a orar, a aconsejar, a estar. También, un grupo de profesores que no se han dejado amedrentar y,han hecho de sus cuerpos, escudos frente a la fuerza bruta. Días en huelga, momentos de luchar por los del presente y por los que vendrán. En pie de lucha dijeron no al Carpe Diem, pensaron en ellos también.

Video Graduacion: http://dialogodigital.com/es/upr-extramuros/2010/06/dias-huelga-momentos-lucha

Fuente: http://dialogodigital.com/es/upr-extramuros/2010/06/dias-huelga-momentos-lucha

Posteado por: tucidides | 15 junio 2010

La huelga que nos representa

Por José E. Rivera Santana*
Especial para Claridad

A mi hija Laura,
quien nació en medio de la huelga de 1981
y desde entonces me acompaña.

A Natalia Sánchez López,
joven universitaria comprometida,
quien recientemente avanzó hacia la eternidad.

Para algunos ha resultado una gran sorpresa. Para otros, algo inexplicable. Indudablemente, la huelga del estudiantado universitario, su masividad y trascendencia, han convertido a los once recintos de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en el centro de gravedad de la lucha social en las pasadas semanas. No es la primera vez que esto ocurre. En el pasado, como ahora, la explicación hay que buscarla en los diversos factores sociales, económicos y políticos que constituyen el contexto objetivo.

En el 1981, la huelga universitaria en el Recinto de Río Piedras rápidamente cobró una dimensión inesperada. ¿Qué ocurría en el País en esos años? El gobernador era Carlos Romero Barceló, acusado para aquellos años de ser el autor intelectual del asesinato en 1978, y posterior encubrimiento, de dos jóvenes independentistas en el Cerro Maravilla. Al año siguiente, terroristas de origen cubano con el apoyo de la Policía de Puerto Rico asesinaron al joven cubano Carlos Muñiz Varela, quien se había distinguido por impulsar el diálogo entre el gobierno de Cuba y los cubanos emigrados. A Romero Barceló se le acusaba del fraude de las elecciones de 1980, cuando en medio del conteo en el Coliseo Roberto Clemente hubo “un corte” en la energía eléctrica en momentos en que éste perdía, y luego apareció ganando cuando se normalizó el servicio eléctrico. Bajo su gobernación en 1980, Adolfina Villanueva, la madre valiente que salió a defender su hogar, fue asesinada vilmente por la Policía frente a sus hijos. La comunidad Villa Sin Miedo se había constituido en el principal rescate de terreno con el apoyo de amplios sectores y enfrentaba la amenaza de un desalojo violento por la Policía, como efectivamente ocurrió posteriormente. Además, la economía atravesaba por uno de sus periodos cíclicos de crisis. En resumen, el País y, particularmente la juventud, se enfrentaba a un gobierno violento e ideológicamente autoritario y déspota. ése fue el contexto de aquella huelga.

Igual que ahora, los reclamos eran de índole estrictamente estudiantiles: la oposición al aumento en el costo de la matrícula. El estudiantado se expresó abierta, democrática y masivamente en contra del aumento. Se hicieron varias asambleas de estudiantes y un referéndum para que no hubiera duda del reclamo, pues como hoy, los administradores universitarios levantaron la mentira gastada de que se trataba de una minoría. Desde entonces, la supuesta mayoría silente ha sido una ficción, una creación burda y demagógica de los publicistas a sueldos de presidentes y rectores.

Como en la Alemania Nazi, el discurso de los administradores universitarios no ha cambiado, se basa en la repetición de la mentira acompañada con la violencia del Estado. En el 1981, Romero Barceló ordenó la ocupación del Recinto por la Policía, la Fuerza de Choque, unidades de SWAT en los techos de los edificios, la guardia universitaria, que fungía como un cuerpo semipoliciaco, y se recurrió a los tribunales para encarcelar al liderato estudiantil. Mientras, desde La Fortaleza, Romero Barceló, con elocuente paranoia, acusaba a los universitarios de formar parte de una conspiración subversiva. Nada de ello detuvo la huelga ni redujo el ánimo de los estudiantes. Por el contrario, logró hacia éstos el apoyo, el cariño y las simpatías del pueblo.

Igual ha ocurrido ahora. En la huelga presente el proceder del gobierno de Fortuño no ha sido distinto. Trataron infructuosamente de convertir la Universidad en un campo de concentración. Mediante la fuerza, agresiones y la intimidación de cientos de policías apostados en las verjas y portones de los recintos, han pretendido rendir por sed y hambre a los jóvenes universitarios. Pero el pueblo puertorriqueño, que no tolera el abuso, se los ha impedido y la solidaridad se ha desbordado en grandes movilizaciones que rompieron el cerco fascista.

Con muy poca originalidad, los actuales administradores universitarios repiten las mismas frases, las mismas ambigüedades y la arrogancia de sus antecesores. Su miopía ideológica no les permite reconocer la realidad. Tal vez, por eso se les escapa afirmar desde el subconsciente, “no hay peor ciego que el que no quiere escuchar…”. Para estos jerarcas, aquellos que defienden la universidad pública y cuestionan aquellas acciones o políticas que la pongan en riesgo, son una minoría, marionetas de agendas políticas cuyos hilos se controlan desde La Habana y Caracas (antes Moscú, y si no existieran dichas capitales se lo adjudicarían a alguna civilización en Marte).

El presidente de la UPR, José Ramón de la Torre y la presidenta de la Junta de Síndicos, Ygrí Rivera, junto a un puñado de burócratas al mando de las estructuras universitarias, no pueden entender la envergadura de lo que enfrentan porque no entienden el contexto. Las demandas de los estudiantes lo que en efecto cuestionan es la aplicación a la UPR de la agenda neoliberal de la administración de Luis G. Fortuño y su pretensión de destruir el carácter público de la Universidad de Puerto Rico.

Los administradores universitarios creen que los estudiantes olvidan que, desde diciembre de 2008, la Coalición del Sector Privado, a través de un informe que le entregara al gobernador recién electo, propuso que se redujera el presupuesto de la UPR y se aumentara el costo de la matrícula. Tales recomendaciones Fortuño las ha seguido fielmente como si fuera un libreto. Así, mediante la Ley 7, se redujo el presupuesto a la Universidad y hace unos días, Ygrí Rivera, afirmó la inminencia de un aumento en el costo de la matrícula tan temprano como el próximo agosto.
Con mucho sentido común, los estudiantes han llevado sus protestas fuera de los portones de los recintos hacia los grandes bufetes y empresas privadas, convencidos de fue la Coalición del Sector Privado utilizando a la administración Fortuño como marioneta la que decidió socavar y debilitar el carácter público de la Universidad. El estudiantado universitario lo ha entendido con claridad.

Pero hay algo adicional que explica la efervescencia y la determinación de los estudiantes. Muchos de ellos y ellas tienen en sus parientes y amigos cercanos, a las víctimas de los más de 20,000 empleados públicos despedidos y a un número similar o mayor que en consecuencia han perdido su empleo en el sector privado. Los estudiantes no viven en una burbuja aislados del resto del País. Y afortunadamente, nunca los ha caracterizado la indolencia. Su compromiso profundo con la justicia social y la solidaridad con el prójimo ha sido su norte.
Si hoy la mayoría de los puertorriqueños expresan su apoyo, simpatía y cariño hacia los jóvenes universitarios es porque se ven reflejados en la gesta estudiantil y se sienten representados en su voluntad de lucha.

*El autor es planificador, profesor universitario y Co-Presidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano.

Fuente: http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=1D78F57B304856266FD71A9DA272B3E7

by Antonio Ramirez June 14, 2010 05:59 AM (PT)

A few weeks ago, when asked whether Puerto Rico should become a state, Idaho Republican candidate Vaughn Hall said, “I don’t care what country wants to be part of America, let’s focus on us first.”

I think Hall needs a history lesson. To clear things up, Puerto Rico was invaded by the U.S. during the Spanish-American War and is now a commonwealth of the United States (a fancy name for a colony, many say). In fact, all Puerto Ricans are U.S. citizens.

Unfortunately, Hall’s ignorant comments aren’t surprising, given how invisible the island is in U.S. media. Besides a few singers and athletes, Puerto Ricans are almost never seen on television or in U.S. pop culture, and your average American knows nothing about the island’s politics.

So it’s also not surprising how the mainland media is ignoring the University of Puerto Rico’s student strike — the biggest U.S. strike in recent memory. The protest has shut down 11 campuses and is quickly building towards a violent confrontation between students and police.

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Posteado por: tucidides | 12 junio 2010

Governor Schwarzenegger Should Wash his Mouth Out with Soap

Bob Ostertag

Composer, historian, journalist, and Professor of Technocultural Studies and Music at UC Davis

Posted: December 16, 2009 06:13 PM

Governor Schwarzenegger should wash his mouth out with soap. Seriously.

When I was a kid I was over at a friend’s house when he said a bad word and his mother washed his mouth out with soap. It was impressive. I don’t think my friend said that word again for a long time. Now California’s action-figure governor is acting childishly, and he too needs to take some measure to ensure that he never again speaks as he did this week. He owes it to the university students of his state, and indeed to everyone in this country that welcomed his immigration here.

Here is what he did: he called two students of mine terrorists. Specifically, he called their protest against the recent 32% tuition increase at the University of California a “type of terrorism.” Really. I’m not kidding.

Shame on him.

Allow me to introduce the “terrorists,” Julia Litman-Cleper and Laura Thatcher. Both of them have been students of mine at the University of California at Davis. They are wonderful students: thoughtful, inquisitive, respectful, and supportive of their peers. They are not loud, strident voices. In fact, they are both noticeably quiet as students go. They are active in their departments and in the civics of their campus.

On Monday of last week a group of students from campuses around the University of California “occupied” Wheeler Hall at UC Berkeley and announced their intention to host a week of lectures on things like the history of public education in the state, the finances of the University of California, and so on. They also planned for music, study time, and lots of opportunity for students to sit and talk and work through their thoughts about what is happening to public education in California and what they might do about it.

What they were doing was technically illegal, as the university police informed them, but the students made clear that they would not obstruct any of the university activities that were ongoing in the building. A tacit agreement developed between the police and the students, to the point that one night police entered the building and told a group of students that they in the wrong room and ordered them to move to one of several other rooms they indicated were designated for the protest.

During the course of the week, several UC faculty members came to Wheeler and gave lectures hosted by the protesters. In the eyes of students, faculty are the real authority on campus. Students rarely deal with campus police or administrators, but they deal with faculty every day. Faculty give them grades, by which their careers as students stand or fall. If the police aren’t bothering them and faculty are showing up to give them lectures, students have every reason to believe that the activities they are engaging in are legitimate.

So the students stayed there for a week, doing their student thing, even using some rooms as study halls for finals the following week, until 4:30am Friday morning. That is when the police burst in, locked the building’s doors so that no one could leave, arrested everyone in their sleep, and dragged them off to jail.

That made the students very angry, and justifiably so. Those of you who are a bit older might want to think back to your first encounters with the arbitrary authority of middle aged people with weapons and uniforms. Remember how absolutely livid you were? That night a group of very angry students, those who happened not to be in the building during the police raid, marched through campus.

It is hard to piece together exactly what happened when the march went past the chancellor’s residence. The police claim the students attacked the chancellor’s home, and arrested eight protesters including Julia and Laura. The students say that all that occurred was minor vandalism by a small splinter group, and that the cops arrested the wrong people. But with eight of their number facing multiple felony charges and the governor of the state calling them terrorists, the students’ lawyers advised them not to discuss the events.

While this may have some merit as a legal strategy, it left the police version of what happened largely unchallenged and the powers-that-be had a field day. University of California President Mark Yudof announced the students had gone “far beyond the boundaries of public dissent.” UC Berkeley Chancellor Robert Birgeneau claimed his life had been placed in danger. Not to be outdone, Governor Schwarzenegger declared that “California will not tolerate any type of terrorism.”

Laura, Julia, and the others were charged with rioting, threatening an education official, attempted burglary, attempted arson of an occupied building, felony vandalism, and assault with a deadly weapon on a police officer. Bail was set at $132,000 per student.

Then yesterday all charges against the students were dropped. Oops. Never mind.

Where the police saw multiple felonies, the chancellor saw a threat to his life, and the governor saw terrorism, the district attorney saw no case. This leaves Birgeneau, Yudof, and Schwarzenegger with some serious explaining to do. Particularly Mr. Schwarzenegger.

Consider what it means in the United States in 2009 to call someone a terrorist. Terrorists kill people. They fly planes into skyscrapers and explode car bombs in crowded market places. Terrorists are our icon of evil. This country has been waging a bloody and costly war on terrorists for years. To call someone a terrorist is to place them on the other side of that war.

These students were protesting a 32% tuition hike at a public university, brought on by an economic crisis that exploded out of the most powerful private financial institutions in the country. At UC Davis where I teach, students do not generally come from privileged backgrounds. I have students who are seriously wondering if they should stay in school at all given the higher tuition rate. They look at the bleak job market, and they can’t see how a college degree will earn back the money it will cost their family for them to complete their college education. I have one student whose mother just took a job as a translator for a private military contractor in Afghanistan because it was the only way she could make ends meet.

Imagine what it is like for the parents of these students to have to come up with $132,000 on short notice to make their daughters’ bail. To wake up to the governor calling their children terrorists? Type the names Laura Thatcher or Julia Litman-Cleper into Google and what comes up are links to pages and pages of media reports in which the governor of their state calls them terrorists. Imagine the stress that has placed on their families.

And then: never mind. No charges. Bye.

UC President Mark Yudof is absolutely right that there was “behavior” here that “went far beyond the boundaries” of what should be “tolerated,” but it is behavior of the governor, not the students.

Fuente: http://www.huffingtonpost.com/bob-ostertag/governor-schwarzenegger-s_b_394245.html

June 11, 2010

Por: Noelia González Casiano
De: Especial para Diálogo

La insistencia en la solidaridad y el trabajo junto a la clase obrera fue lo que permitió a los estudiantes del sistema público uruguayo lograr la autonomía universitaria, el co-gobierno universitario y vencer en otras luchas a través de su historia.

Un grupo de líderes estudiantiles de la Universidad de la República de Uruguay, aconsejó a varios estudiantes de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, que participaban de un viaje de estudios en este país, a participar directamente con la sociedad puertorriqueña para aportar con sus conocimientos y con sus ganas de hacer un cambio.

Dos estudiantes y una egresada de la UPR se reunieron con estudiantes de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de Uruguay. En el diálogo, se intercambiaron historias de las luchas en Puerto Rico, en Uruguay y en toda latinoamérica, que son sucesos muy parecidos que ocurrieron en otro tiempo y espacio.

Los participantes de Puerto Rico en esta reunión lo fueron Natalia Ibrahim, graduada de Ciencias Políticas y próxima a entrar a la Escuela de Derecho de la UPR; Luis García, graduado en Artes de la Comunicación y cursando la maestría en Teoría e Investigación y la fotoperiodista Noelia González Casiano, graduada de Información y Peridismo de la UPR.

Los jóvenes sudamericanos invitaron a estos universitarios a que propicien una Federación de Estudiantes Universitarios en Puerto Rico, y que aprovechen la organización que ya se ha logrado en la huelga que ha paralizado por un poco más de 50 días el Sistema UPR. Estos dos aspectos podrían contribuir en la formación de reales estructuras que generen resistencia y que defiendan la integridad de la educación pública.

Los jóvenes de la UPR visitaban países del Cono Sur como parte de un viaje de estudios dirigido por el profesor y periodista Luis Fernando Coss. Del 24 de mayo al 8 de junio, 19 estudiantes volaron hacia Uruguay y Argentina para estudiar y observar leyes y medios de comunicación en ambos países. A su vez, estudiaron aspectos importantes de la historia contemporánea de dichas naciones que sufrieron periodos terribles de gobiernos dictatoriales.

Aquí publicamos parte del encuentro grabado entre los estudiantes uruguayos y los puertorriqueños.

Fuente: http://dialogodigital.com/es/entre-estudiantes/2010/06/estudiantes-uruguayos-recomiendan-luchar-verdadera-autonomia-universitaria

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